Match Point, la provocación, opinión, review y análisis; una película de Woody Allen

Match Point, la provocación, opinión, review y análisis; una película de Woody Allen. A veces (en realidad, siempre) convivimos con nuestras decisiones pasadas y presentes, condicionando lo que sucede con nuestra existencia.
Y todo esto pese a que nos hagamos los de la vista gorda o nos enfrasquemos en el día día sin un plan de navegar, sin una visión holística de la vida misma. Jugar con emociones es meter la mano a la candela asumiendo que no nos vamos a quemar. No es solo una bella mujer, que puede hacernos perder los sentidos y alterar nuestra percepción objetiva del mundo. Claro, pero el asunto no es solo la perturbadora belleza sino las acciones que decidamos emprender para asirla, para obtener un poco de su fragancia, de su armonía.
Coquetear un poco, sonreir y verse con alguien suele ser emocionante, sobre todo si es prohibido o no es correcto socialmente por las razones que sean. La sensación de peligro añade ese toque mágico a este tipo de relaciones, supongo. Juzgar suele ser lo más sencillo, sobre todo cuando uno decide sobre prejuicios y tiene su mentalidad rígida , no es parte del problema o no tiene la mente lo suficientemente amplia respecto al mundo. 
Algo que enseñan los años es a no juzgar ni a ser tan duro con las personas porque ese tipo de situaciones tambien pueden sucederme a mí. No quiere decir que por mas racional o experimentado esté a salvo de las emociones, de las circunstancias o de las hormonas.Digamos que eso hace parte de ser y estar vivo. Dicho lo anterior, me enfrento a una película de Woody Allen, no solo entretenida, sino aparentemente muy sobria y clásica, con una dosis de suspenso y de intriga de muy buen gusto diría yo. Y cuando a la fórmula de entretenimiento audiovisual se añade la figura de una despampanante mujer como Scarlett Johnson, bueno, hay altas probabilidades que me quede. Y lo hice. Y no me arrepiento. La vida es demasiado corta para hacerlo. 
Y pese a que la misma forma de vivir de Chris Wilton era una apuesta constante, de irle a la suerte antes que al talento, de considerar que el azar y la fortuna suelen tener más importancia que las capacidades, soy un crédulo ferviente del talento y de la planeación de la formulación de objetivos. Es claro que no tenemos todo el control, ni siquiera, en ocasiones, la mayor parte del mismo; sin embargo, si tengo que apostarle a algo y tengo claro mis propios principios al respecto, es que me gusta y prefiero saber hacia donde va la locura de la existencia… No tiene que ser siempre una pelota en la red, girando y dudando si pasar al lado del contrario o al nuestro, si vamos a ganar o a perder el respectivo punto. Pueden no resultarnos las cosas peor a mi juicio el albur no domina el mundo. Tal vez, a él le haya funcionado, para ascender socialmente aun a costa de causar daño y segar dos o aun tres vidas. 
Tal vez invoque a Sófocles para afirmar que venir al mundo quizás no sea una gran bendición pero para poder afirmarlo debemos tener claro que opciones hay para los que no existen o no han existido. Creo que estar vivo, per se, es una inimaginable e inconmensurable bendición (y no lo digo en términos de credos o religiones, hablo desde la epifanía de alguien que agradece vivir y vive agradecido). Respecto a empujar la culpa debajo de la alfombra para evitar que nos aplaste, pudiera parecer práctico. El remordimiento y el autoflagelarnos por sucesos pasado no solo nos paraliza y lastima sino que es imposible cambiar el pasado. Siempre he creído que hacia adelante se pueden tomar correctivos nunca hacia atrás. ¿Y si antes que producir culpa, generamos escenarios e ideas que nos hagan sentir orgullosos? El fin no siempre justifica los medios, a veces el medio tiene tanto o más sentido que la meta. Es por ese motivo que muchos se pierden de momentos felices, tratando de atrapar a una etérea felicidad que al final del ejercicio, nunca aparece. 
Match Point, la provocación, opinión, review y análisis; una película de Woody Allen
Coincido en que a veces es preciso jugar agresivo (no rudo, es decir, ir hasta la red si la situación lo exige o soportar la presión desde la línea de saque) y siempre suelen ser tentadores unos labios sensuales enmarcando una sonrisa peligrosamente bella.

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